Nicolás “Colacho” Maestre, maestro del folclor colombiano fallecido en Valledupar.Nicolás “Colacho” Maestre dejó un legado como compositor, investigador, coreógrafo y formador cultural.

El folclor colombiano despide a uno de sus grandes formadores. Nicolás Esteban “Colacho” Maestre Martínez, compositor, investigador, coreógrafo y maestro de generaciones, falleció en Valledupar a los 81 años, dejando una obra que trascendió la música vallenata y se extendió a la danza, la pedagogía cultural y la preservación de las tradiciones del Caribe colombiano.

Nicolás Esteban Maestre Martínez, conocido cariñosamente como “Colacho” Maestre, murió en Valledupar a los 81 años, ciudad cercana a sus raíces y al territorio que marcó profundamente su sensibilidad artística. Nacido el 2 de septiembre de 1944 en Patillal, corregimiento de Valledupar reconocido por su cantera de compositores y juglares, el maestro construyó una vida dedicada a exaltar la identidad cultural del Caribe, no solo desde la creación musical, sino también desde la enseñanza y la investigación folclórica.

Aunque su nombre está ligado al vallenato por composiciones como ‘El rey del Valle’, ‘El hachero’ y ‘Las cosas mías’, esta última interpretada por Jorge Oñate, el legado de “Colacho” Maestre fue mucho más amplio. Su mayor escenario de trabajo estuvo en Bucaramanga, donde desde la década de 1970 convirtió la cultura en una herramienta de formación, memoria y encuentro para cientos de jóvenes.

Un maestro que llevó el folclor más allá del vallenato

En la capital santandereana, Maestre se vinculó a la Universidad Industrial de Santander, institución en la que dejó una huella profunda como director de danzas y orientador de procesos culturales. Desde allí impulsó agrupaciones artísticas, entre ellas el reconocido grupo Macondo, y formó a varias generaciones de estudiantes que encontraron en la danza una forma de conectarse con las raíces afrocolombianas, caribeñas y populares del país.

Su llegada a Bucaramanga representó también una expansión del universo cultural vallenato hacia otros territorios. “Colacho” no se limitó a enseñar pasos o montar coreografías: investigó, explicó, contextualizó y defendió las expresiones tradicionales como parte esencial de la identidad nacional. Para muchos de sus alumnos, fue un maestro que enseñaba con el cuerpo, con la palabra y con la memoria de los pueblos.

Canciones, investigación y memoria cultural

Como investigador del folclor, adelantó trabajos sobre manifestaciones tradicionales como el torbellino en municipios de Santander, especialmente en zonas como Vélez. Esa mirada amplia le permitió tender puentes entre las músicas, danzas y costumbres de distintas regiones del país, sin perder nunca su raíz patillalera ni su amor por el vallenato

En su faceta como compositor, “Colacho” Maestre también dejó páginas importantes para el cancionero vallenato. ‘El hachero’, obra premiada en 1974, es recordada como una de sus creaciones destacadas, mientras que ‘Las cosas mías’, llevada a la voz de Jorge Oñate, permitió que su inspiración llegara a públicos más amplios. Sus canciones reflejaban ese vínculo con la tierra, la cotidianidad y la fuerza narrativa propia de los compositores nacidos en la provincia vallenata.

El reconocimiento a su trayectoria llegó también desde la academia. La Universidad Industrial de Santander le otorgó un título Honoris Causa en Licenciatura en Música, exaltando su aporte a la cultura, a la formación artística y a la preservación de las tradiciones colombianas. Fue un homenaje en vida a un hombre que hizo de la pedagogía cultural una misión permanente.

Un legado que sigue vivo en sus alumnos

Incluso después de su jubilación, el maestro continuó vinculado a iniciativas culturales, demostrando que su compromiso no dependía de un cargo ni de un escenario institucional. Para él, el folclor era una forma de vida y una responsabilidad con las nuevas generaciones.

Tras conocerse su fallecimiento, la comunidad cultural lamentó la partida de un hombre que dedicó buena parte de su existencia a enseñar, investigar y difundir las expresiones populares del país. Exalumnos, artistas, gestores culturales y personas cercanas a la Universidad Industrial de Santander resaltaron su papel como formador, defensor del folclor y puente entre regiones.

La muerte de Nicolás “Colacho” Maestre enluta a Patillal, a Valledupar, a Bucaramanga y a todos los espacios donde su trabajo sembró amor por la cultura. Su legado queda vivo en las canciones que compuso, en las danzas que montó, en las investigaciones que impulsó y, sobre todo, en las generaciones que aprendieron de él a mirar el folclor como una herencia que se respeta, se estudia y se mantiene en movimiento

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