Guillo Vives decidió volver a la música desde un lugar íntimo, familiar y profundamente caribeño. Tras cerrar una etapa marcada por la cocina y los escenarios de Gaira, el artista presenta ‘A mi manera’, su primer álbum discográfico, una producción en la que reinterpreta clásicos del vallenato con una voz propia y con la intención de rescatar canciones que, aunque siguen en la memoria del público, no siempre suenan en las nuevas generaciones. Guillermo “Guillo” Vives vuelve a cantar, pero esta vez no lo hace desde la comodidad de un restaurante lleno de música, ni como parte de una noche espontánea entre amigos. Lo hace con un disco completo, pensado, trabajado y sentido: ‘A mi manera’, una producción de ocho canciones que representa su primer paso formal como artista discográfico y, al mismo tiempo, un regreso emocional al vallenato. Durante años, la vida de Guillo estuvo dividida entre dos pasiones: la cocina y la música. En Gaira, el reconocido bar restaurante que tuvo junto a su hermano Carlos Vives, encontraba espacio para ambas. Allí dirigía la cocina y también cantaba con las bandas residentes del lugar. Sin embargo, tras el cierre de esa sociedad familiar, se quedó sin ese escenario cotidiano donde podía cocinar y cantar, dos oficios que hacían parte de su identidad. Un regreso nacido entre la familia y la música Después de esa etapa, el artista se concentró en sus hijos y en su vida familiar. Pero el deseo de grabar un disco seguía pendiente. La oportunidad llegó luego de una presentación en una fiesta de matrimonio en Santa Marta, donde volvió a sentir que era el momento de asumir ese sueño que había postergado. Así nació ‘A mi manera’, un álbum producido por Carlos Huertas y construido como un viaje por clásicos del vallenato. La propuesta no busca imitar versiones anteriores, sino reinterpretar canciones reconocidas desde el tono, la sensibilidad y la experiencia de Guillo Vives. Clásicos vallenatos con voz propia El disco incluye ocho temas, entre ellos ‘Ojos verdes’, que funciona como puerta de entrada a la producción, además de ‘Así fue querer’, ‘Berta’, ‘Señora’, ‘Lejanía’ y ‘Mochuelo’. La selección fue el resultado de un proceso cuidadoso, pues según el propio Guillo, la lista inicial era mucho más amplia y fue necesario descartar canciones hasta encontrar aquellas que se ajustaran mejor a su voz y al concepto del álbum. Para el artista, el vallenato conserva una riqueza inmensa y todavía tiene mucho por explorarse. En su mirada, se trata de un género abierto, capaz de recibir nuevos sonidos sin perder su raíz. Así como en su momento el acordeón se integró a la música popular del Caribe, y luego agrupaciones como el Binomio de Oro incorporaron nuevos elementos, Guillo considera que ahora le corresponde entregar su propia lectura del género. Un sonido caribeño entre nostalgia y alegría La producción de Carlos Huertas fue clave en ese propósito. Guillo destacó la paciencia del productor y el sonido caribeño que lograron construir, con una atmósfera capaz de moverse entre la alegría, la nostalgia y la tristeza. El resultado es un álbum pensado para escucharse con calma, compartirlo entre amigos y reencontrarse con canciones que hacen parte de la memoria sentimental del vallenato. El proyecto también tiene un sentido familiar. Guillo ha dicho que este disco es una especie de herencia para sus hijos, una forma de dejarles un trabajo musical que puedan escuchar en el futuro y recordar a su padre. Más allá de la grabación, el álbum representa para él una enseñanza: la necesidad de seguir luchando, reinventarse y no quedarse quieto ante los cambios de la vida. Una herencia musical para sus hijos Aunque su pasión por la cocina sigue viva, ahora la ejerce desde la intimidad de su casa, cocinando para sus hijos y compartiendo con ellos música de distintos géneros. Guillo asegura que quiere mostrarles un universo amplio, donde convivan el vallenato, la música clásica, la ópera y los sonidos instrumentales, para que crezcan con opciones y entiendan que la música es infinita. El regreso musical de Guillo Vives también apunta a los escenarios. El artista ya cuenta con una banda preparada y espera llevar ‘A mi manera’ a presentaciones en vivo, en espacios donde pueda compartir esta propuesta con el público. Por ahora, el disco ha tenido una recepción positiva. Guillo asegura que muchas personas le han escrito mensajes de cariño y que la aceptación lo tiene feliz. Además, este trabajo podría ser el preámbulo de un segundo álbum, esta vez con canciones propias, una posibilidad que dependerá del respaldo que reciba esta primera producción. Con ‘A mi manera’, Guillo Vives no solo vuelve a cantar. También se reconcilia con una parte de su historia, toma clásicos del vallenato y los pasa por su propia sensibilidad. Es un regreso al origen, pero con una voz distinta: la de un hombre que encontró en la música otra forma de seguir contando su vida. Navegación de entradas Guayacán hace historia en Valledupar: 40 años, nuevo álbum y Disco de Diamante El Vallenato en la era del ‘Skip’: ¿Se nos olvidó cómo rimar por las ganas de bailar?