El cierre de la edición 59 del Festival de la Leyenda Vallenata dejó un sinsabor que va más allá de quién se llevó la corona. Mientras las luces de los grandes espectáculos en el Parque de la Leyenda brillaban para la farándula, la esencia misma del certamen pareció quedar en la penumbra. Por consiguiente, los concursos y la canción inédita perdieron el protagonismo que históricamente les pertenece. Crónica de una ausencia: La falta de cobertura oficial en las finales de concurso. De igual manera, resulta paradójico que, en la era de la hiperconectividad, los seguidores del vallenato de «raza» se encontraran con un muro de silencio. Las sillas vacías en los escenarios fueron el reflejo de una promoción volcada exclusivamente al comercio. Sumado a esto, la gran ausencia la marcó Telecaribe; el canal, en lugar de ser el guardián de nuestra identidad, dejó huérfana la transmisión en vivo de las finales y los resultados oficiales. Por otra parte, el enfoque de los medios se desplazó hacia la alfombra roja, olvidando que el corazón del Festival late en el fuelle del acordeón. A pesar de que el show es necesario, estamos presenciando cómo el espectáculo de masas desplaza nuestra representación cultural. En conclusión, nos queda una inquietud que ronda entre los amantes del folklore: ¿A dónde deben acudir los ciudadanos para consultar resultados en tiempo real si los medios prefieren enfocar las luces solo hacia la farándula? Navegación de entradas De México a Valledupar: Danielito, el niño acordeonero que sueña con tocar con el Binomio de Oro Telecaribe anuncia acciones legales por presunta retransmisión no autorizada del Festival Vallenato 2026