Panamá ha sido históricamente uno de los países con mayor recepción del vallenato.Publicado el: 18 de abril del 2026, 11:23 am Por Rómulo Díaz

Santiago de Veraguas se consolidó como escenario de integración musical entre Colombia y Panamá tras una jornada que reunió a miles de asistentes en el estacionamiento del Santiago Mall, convertido por una noche en epicentro de la fiesta, el acordeón y la tradición popular.

El evento, que se extendió hasta la madrugada, no solo ofreció un espectáculo musical, sino que evidenció el arraigo del vallenato fuera de Colombia y su diálogo natural con la música típica panameña, dos expresiones que comparten narrativa, sentimiento y conexión con el pueblo.

Una apertura cargada de energía y tradición

La noche inició con la participación de DJ Calde, DJ Dakop y Geraldine Marciaga, quienes marcaron el ritmo inicial y prepararon al público para una programación que no bajó la intensidad.

Posteriormente, la agrupación Los Aventureros de Chiriquí tomó el escenario con su propuesta norteña, logrando una rápida conexión con los asistentes.

Más adelante, Jonathan Chávez, una de las figuras más representativas de la música típica panameña, ofreció un show que combinó estética vaquera, coreografías y repertorio popular, reafirmando su lugar como referente del género.

“Panamá y Colombia hablan el mismo idioma cuando suena el acordeón”, expresó Chávez durante su presentación.

El vallenato como puente cultural

El momento central llegó con la aparición de Rafael Santos Díaz, quien llevó al escenario el legado de Diomedes Díaz, interpretando tanto sus propias canciones como clásicos del repertorio de su padre.

Su presentación tuvo un fuerte componente emocional, evidenciando la vigencia del vallenato en escenarios internacionales.

“Gracias por mantener viva esta música. Panamá siempre ha sido casa para el vallenato”, afirmó el artista ante el público.

La sorpresa de la noche llegó con la aparición de Martín Elías Jr., quien reforzó el vínculo con las nuevas generaciones y las dinastías del género.

Un duelo de acordeones que encendió la madrugada

Uno de los momentos más ovacionados fue el enfrentamiento musical entre Jonathan Chávez y Jymmi Zambrano, en un duelo de acordeón que combinó técnica, improvisación y espectáculo.

El público respondió con entusiasmo, convirtiendo este segmento en uno de los más memorables de la noche.

“Esto no es competencia, es respeto por la música”, se escuchó decir en medio del intercambio musical.

Un cierre colectivo que confirmó el éxito

El evento cerró con un tradicional mogollón, donde artistas panameños y colombianos compartieron escenario en una despedida cargada de baile y euforia.

Más allá del espectáculo, la jornada dejó claro que el vallenato sigue siendo un género transnacional, capaz de adaptarse y conectar con distintas culturas sin perder su esencia.

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