¿Existía el vallenato antes del acordeón? El historiador Tomás Darío Gutiérrez presenta ‘Raíces’, una investigación sobre los pueblos indígenas, las tradiciones musicales ancestrales y la influencia africana en el folclor vallenato.‘Raíces’, de Tomás Darío Gutiérrez, explora el origen del vallenato y la influencia indígena y africana antes de la llegada del acordeón.

El historiador y musicólogo Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa presentó una investigación que recorre las tradiciones musicales indígenas, la herencia africana y los pueblos ancestrales del Valle de Upar para explicar cómo se construyó la identidad del vallenato.

La historia del vallenato podría ser mucho más antigua que el acordeón. Esa es una de las principales reflexiones que plantea el historiador, escritor y musicólogo Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa en Raíces, su más reciente obra, dedicada a investigar las expresiones culturales y musicales que existían en la región antes de la llegada de los instrumentos europeos.

El libro, presentado el pasado 8 de octubre en la Academia de Historia del Valle de Upar, propone una mirada diferente sobre el nacimiento del género que identifica a Valledupar y buena parte del Caribe colombiano. En lugar de ubicar su origen exclusivamente en la aparición del acordeón, el investigador examina las tradiciones musicales de los pueblos indígenas y los aportes africanos que contribuyeron a configurar su sonido.

Mucho antes del acordeón, el Valle de Upar ya tenía música

Uno de los planteamientos más interesantes de Raíces es que la estructura instrumental del vallenato podría tener antecedentes prehispánicos.

Gutiérrez sostiene que, antes de la incorporación del acordeón, diferentes comunidades indígenas utilizaban flautas, gaitas, tambores, maracas y otros instrumentos tradicionales para acompañar sus expresiones musicales.

Desde esta perspectiva, el acordeón no habría dado nacimiento a toda la tradición, sino que se incorporó a una cultura musical que ya existía.

La investigación presta especial atención a los antecedentes de la combinación de instrumentos de viento, percusión y fricción, una organización sonora que el autor relaciona con el conjunto vallenato actual, integrado por acordeón, caja y guacharaca.

Esta hipótesis abre una discusión sobre la evolución del género y el papel que desempeñaron los pueblos originarios en la construcción de su identidad.

Los pueblos indígenas, protagonistas de ‘Raíces’

La obra está organizada en cuatro grandes partes que recorren la historia cultural del Valle de Upar, la Sierra Nevada de Santa Marta y la serranía del Perijá.

En sus páginas, el investigador estudia comunidades como los chimilas, kankuamos, arhuacos, wiwas, koguis y yukpas, además de otros pueblos que habitaron el territorio.

Uno de sus principales enfoques es la antigua nación chimila, a la que atribuye una presencia fundamental en la historia regional.

El autor también examina las relaciones culturales, las transformaciones territoriales y las tradiciones musicales de estas comunidades, algunas de las cuales fueron profundamente afectadas por la Conquista y la colonización.

El propósito es comprender al vallenato no solamente como un género musical, sino como el resultado de siglos de encuentros, transformaciones e intercambios culturales.

La herencia africana también tiene un lugar fundamental

La investigación reconoce igualmente los aportes de las poblaciones africanas a las manifestaciones musicales del Caribe colombiano.

Entre esos elementos se destacan las tradiciones del canto y la percusión, particularmente su relación con la caja vallenata.

El libro estudia, además, instrumentos ancestrales poco conocidos, entre ellos tambores tradicionales, caparazones de tortuga utilizados para producir sonidos y el sokske, un arco musical asociado por el investigador con comunidades de la región.

Esta exploración permite ampliar la mirada sobre los instrumentos que antecedieron al conjunto vallenato moderno y sobre la diversidad cultural que participó en su evolución.

Una obra que también despierta debate

Las conclusiones de Tomás Darío Gutiérrez no están exentas de controversia.

Algunas de sus interpretaciones sobre la identidad de diferentes pueblos indígenas, sus conexiones históricas y la ocupación de determinados territorios plantean interrogantes que requieren nuevas investigaciones.

Precisamente, Leovedis Elías Martínez Durán, presidente de la Academia de Historia del Valle de Upar, destacó en una reseña publicada por El Pilón el valor del libro como una contribución al conocimiento regional, sin dejar de reconocer que varias de sus hipótesis merecen un debate académico más amplio.

De esta manera, Raíces se presenta como una invitación a investigar, contrastar y profundizar en la historia de los pueblos que contribuyeron a construir la cultura vallenata.

‘Raíces’ llegó a Valledupar con una gran acogida

La presentación oficial del libro, realizada el jueves 8 de octubre, reunió a numerosos asistentes en la Academia de Historia del Valle de Upar.

Según relató el propio investigador a El Pilón, el interés del público superó sus expectativas y algunas personas no pudieron permanecer en el recinto debido a la falta de sillas.

Quienes deseen adquirir la obra pueden encontrarla en la librería Compae Chipuco, en Valledupar, o consultar directamente con el autor.

Más allá de las discusiones que pueda generar, el principal aporte de Raíces consiste en recordarnos que el vallenato tiene una historia que trasciende el acordeón y las grandes figuras que lo popularizaron.

En una región donde las canciones transmiten historias de generación en generación, conocer a los pueblos que habitaban estas tierras y sus expresiones musicales es también una manera de conservar la memoria cultural. Porque antes de que el acordeón se convirtiera en símbolo del vallenato, las montañas, los pueblos y las comunidades del antiguo Valle de Upar ya tenían sus propias maneras de hacer música.