La muerte de Pedro Ramayá Beltrán marca el cierre de una de las trayectorias más representativas de la música tradicional del Caribe colombiano. Reconocido como el “Rey de la flauta e millo”, el artista falleció a los 96 años en Barranquilla, dejando un legado fundamental en la preservación de la cumbia y las tradiciones sonoras del país. El músico permanecía hospitalizado en la Clínica de la Costa, donde su estado de salud se agravó por complicaciones respiratorias asociadas a la acumulación de líquido en los pulmones. Una vida dedicada a la tradición y la identidad cultural La muerte de Pedro Ramayá Beltrán revive la importancia de una carrera construida desde la autenticidad. Nacido en el corregimiento de Patico, jurisdicción de Talaigua Nuevo, el artista se destacó por su dominio de la flauta de millo y la gaita, instrumentos esenciales en la música tradicional del Caribe. Su estilo inconfundible permitió consolidar una identidad sonora que trascendió generaciones, con interpretaciones de piezas como La Rebuscona, El mico Ojón, La estera y Santoparrandero, hoy consideradas parte del patrimonio cultural colombiano. A lo largo de su vida, dejó más de 300 composiciones, reafirmando su papel como uno de los principales exponentes y defensores de la música folclórica del país. Legado cultural y vínculo con el Carnaval de Barranquilla La muerte de Pedro Ramayá Beltrán también resalta su estrecha relación con el Carnaval de Barranquilla, una de las celebraciones más importantes del país. En 2002 fue designado Rey Momo, reconocimiento que evidenció su relevancia dentro de la cultura popular. En 2023, el Ministerio de Cultura le otorgó el premio Vida y Obra, destacando su contribución a la preservación de la cumbia como expresión del alma colombiana. Su fallecimiento no solo representa la pérdida de un músico excepcional, sino también la partida de un símbolo del Caribe profundo, cuya obra seguirá resonando en la memoria colectiva del país. Navegación de entradas Corredor cultural del sur de La Guajira impulsa turismo, vallenato y desarrollo económico