Valledupar suma un nuevo hito a su riqueza cultural. En una jornada cargada de sentimiento y nostalgia, se llevó a cabo la develación de las esculturas en honor a Rafael Orozco e Israel Romero, los fundadores del legendario Binomio de Oro. Este homenaje no solo celebra su música, sino que marca un reconocimiento histórico a la «Universidad del Vallenato» por su papel fundamental en la internacionalización de nuestro género. Un nuevo punto de encuentro para el vallenato Ubicadas en un lugar emblemático frente al imponente Río Guatapurí, estas figuras se convierten desde hoy en un altar para los fanáticos. La obra busca rendir tributo a quienes llevaron las notas del acordeón y el sentimiento del canto más allá de nuestras fronteras, dejando un rastro imborrable en la historia musical de Colombia. “Quienes vienen a Valledupar están atraídos por la magia de su música vallenata; por eso es importante dejar rastro de quienes han preservado nuestra cultura”. — Jhon Peñaloza, artista plástico de la obra. El arte detrás del bronce: Un proceso de alta precisión La creación de estas piezas no fue tarea sencilla. El maestro Jhon Peñaloza utilizó bronce, un material de alta complejidad que requiere de un proceso técnico riguroso: Moldeado: Creación inicial en silicona de caucho. Cera: Vertimiento de cera para definir detalles. Fundición: Uso de moldes de yeso sometidos a hornos con temperaturas superiores a 1000°C. Vaciado: El momento culminante donde el bronce líquido da vida a la escultura final. Valledupar: Una ciudad con alma e historia Con esta entrega, la capital vallenata reafirma su compromiso con quienes hicieron grande su cultura. Una ciudad de eventos internacionales necesita, más que infraestructura, lugares con alma y orgullo que cuenten nuestras propias historias a propios y visitantes. Hoy, el Binomio de Oro vuelve a brillar frente al río que los vio crecer. Navegación de entradas El legado del Binomio de Oro se renueva en las voces del Festival Vallenato