Ilustración de acordeones Hohner Corona III en un taller de luthería, representando la certificación de Yorguin Pineda Rangel por Hohner Alemania.Los legendarios Hohner Corona III, instrumentos que el maestro Yorguin Pineda ha perfeccionado durante más de 40 años.

Mientras muchos sueñan con brillar en la tarima, Yorguin Pineda Rangel eligió un camino diferente: trabajar detrás del sonido. Durante más de 40 años, este luthier nortesantandereano ha reparado, afinado y cuidado los acordeones que dan vida al vallenato. Hoy, su oficio recibe el respaldo de la casa alemana Hohner, que lo certificó oficialmente como experto en instrumentos de lengüeta libre.


Un aval internacional en el corazón de Valledupar

En primer lugar, la firma alemana entregó la certificación el pasado 30 de abril durante el Festival de la Leyenda Vallenata. En efecto, el auditorio de la Universidad del Área Andina fue el escenario donde Séptimo Tono y Musical Cedar destacaron el nombre de Pineda por sus conocimientos técnicos en afinación y perfilado de lengüetas.

Sin embargo, el maestro no pudo asistir personalmente al evento. Por esta razón, la jornada tuvo un matiz agridulce: mientras el mundo del vallenato aplaudía su talento, Yorguin permanecía al lado de sus hijos, Dayana y Yorguin, quienes se recuperaban de una cirugía tras un accidente. Su ausencia reafirmó que, para este luthier, la familia es el motor de su arte.

Maestro de reyes y guardián del sonido

Por otro lado, a sus 55 años, Pineda no solo arregla instrumentos; también forma a las nuevas generaciones en su academia en Cúcuta. De hecho, por sus aulas han pasado figuras destacadas como:

  • Dayi Pineda, reina aficionada del Festival Cuna de Acordeones.
  • Kevin Noguera, rey juvenil en Valledupar.
  • Paula Leal, reina del Pilón.

Incluso acordeones de leyendas como Israel Romero, homenajeado del Festival 2026, han pasado por sus manos expertas. En conclusión, Yorguin Pineda demuestra que el vallenato también vive en quienes afinan los sueños desde un taller. Finalmente, este reconocimiento de Hohner premia una vida de paciencia, honestidad y amor por el fuelle.