Yolanda Ariño, compositora y gestora cultural vallenata fallecida en Valledupar.Yolanda Ariño dedicó más de cuatro décadas a la composición, la gestión cultural y la defensa del folclor vallenato.

La música vallenata está de luto por la muerte de Yolanda Ariño, compositora, cantante y gestora cultural que dedicó más de cuatro décadas a defender las raíces del folclor y a abrir caminos para la participación de la mujer en la creación vallenata. La artista falleció en la mañana de este lunes 4 de mayo en una clínica de Valledupar.

Yolanda Ariño nació en Becerril, Cesar, pero hizo de Valledupar su casa musical, afectiva y cultural. Desde allí construyó una trayectoria marcada por la composición, la interpretación y el trabajo formativo con nuevas generaciones, convirtiéndose en una figura respetada dentro del universo vallenato.

Su fallecimiento enluta a artistas, gestores culturales, familiares, amigos y seguidores que reconocen en ella a una mujer persistente, auténtica y profundamente comprometida con la preservación del género. Durante más de 40 años, Ariño mantuvo viva una voz propia dentro del vallenato, en un escenario donde muchas veces las mujeres tuvieron que abrirse paso con esfuerzo, carácter y resistencia.

Una vida dedicada al vallenato

Uno de los momentos más significativos de su carrera llegó recientemente, cuando fue coronada como Reina de la Composición en el Encuentro Vallenato Femenino, EVAFE 2025. Este reconocimiento representó para ella una reivindicación a su lucha artística y al aporte de las mujeres compositoras al folclor vallenato.

Canciones que defendieron la tradición

Ariño fue autora de canciones como ‘Cuadro de recuerdos’, ‘Alondra herida’ y ‘Traigo folclore’, obras en las que plasmó sensibilidad, memoria, tradición y un profundo amor por la música de su tierra. Sus composiciones reflejaban una mirada íntima del vallenato, pero también una defensa firme de sus raíces y de la poesía que ha acompañado históricamente al género.

Más allá de los escenarios, Yolanda Ariño dejó una huella importante en la formación cultural. Su trabajo en la Academia Andrés ‘Turco’ Gil fue fundamental para impulsar procesos con niños y jóvenes talentos, a quienes acompañó desde la enseñanza, la gestión y el amor por la música tradicional. Allí se convirtió en una guía para nuevas generaciones que encontraron en el vallenato una forma de expresión, identidad y futuro.

Formadora de nuevas generaciones

Su legado también quedó sembrado en su familia. Fue madre del cantante Aris Vargas, a quien apoyó en su camino artístico y quien hizo parte de la delegación que llevó el vallenato a la Casa Blanca ante el entonces presidente Bill Clinton. Además, fue hermana del recordado intérprete Adalberto Ariño, con quien compartió la pasión por las expresiones más puras del folclor.

Yolanda Ariño será recordada como una voz de resistencia dentro del vallenato. En diferentes momentos habló con franqueza sobre las barreras que enfrentan las mujeres en el género y cuestionó el llamado “machismo folclórico”, insistiendo en la necesidad de que los grandes intérpretes también miraran hacia las composiciones femeninas.

Una voz de resistencia femenina

Su partida deja un vacío en el corazón del vallenato, pero también un legado de dignidad, talento y compromiso cultural. Ariño defendió la tradición desde la palabra, la música y la enseñanza, y se marcha dejando en la memoria colectiva una vida consagrada al folclor.

Con su muerte, Valledupar y el Cesar despiden a una guardiana de la tradición, una mujer que convirtió su voz en bandera y que entregó su vida a mantener vivo el sentimiento vallenato.