A pocos días del Festival de la Leyenda Vallenata 2026, una columna de opinión escrita por el abogado Luis Alonso Colmenares Rodríguez ha encendido las alarmas. En su texto, cuestiona duramente la relación que históricamente han mantenido algunos artistas con figuras vinculadas a la corrupción y el crimen. El detonante: Nelson Velásquez en Itagüí La crítica surge tras la reciente presentación de Nelson Velásquez en un centro penitenciario de Itagüí. Para Colmenares, este no es un evento aislado, sino el reflejo de un «problema profundo» que aqueja al género: Normalización: El autor advierte que se ha vuelto común ver a intérpretes en escenarios financiados por economías ilegales. El dinero sobre la ética: Señala que, en muchos casos, el beneficio económico ha pesado más que los principios del artista. Conoce más sobre Artistas que cantaron para narcotraficantes El impacto en las nuevas generaciones Uno de los puntos más fuertes de la reflexión es la «dimensión pedagógica equivocada». Colmenares sostiene que los artistas son referentes sociales y que estas acciones envían un mensaje peligroso a los jóvenes músicos: «El éxito no puede depender únicamente de los ingresos económicos, sino de principios y valores que preserven la credibilidad del género», plantea el columnista. Un llamado a recuperar la esencia El abogado insiste en que el vallenato nació para narrar las historias auténticas del pueblo Caribe y no para legitimar socialmente a personas ligadas a actividades ilícitas. Su intención, aclara, no es atacar el folclor, sino abrir un debate necesario sobre los límites éticos de la industria. La conclusión es clara: El reconocimiento real no viene del dinero, sino de la coherencia entre el arte y los valores que representa para el pueblo. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Luis Alonso Colmenares. (@lcolmenaresr) Navegación de entradas Dayana Jaimes aclara la situación real de la herencia de Martín Elías