La muerte de José Rafael “Nono” Narváez volvió a poner en primer plano la huella profunda que dejó en la música tropical colombiana. El artista sincelejano falleció en Barranquilla a los 91 años y su partida abrió un nuevo momento de reconocimiento a una carrera que marcó generaciones con canciones que todavía conservan vigencia en Colombia y otros países de América Latina. Los grandes éxitos y el legado de Nono Narváez Nono Narváez fue una de esas voces que ayudaron a darle identidad a la música sabanera y tropical en el país. Su nombre quedó ligado a la popularización de temas como Con la pata pelá, de Julio Erazo, así como a composiciones propias como Rico jalaíto, Cumbia sincelejana, Rosa Helena, Lengua picante, La mafafa, La ficha y El aviador, esta última reactivada años después por una versión de Iván Villazón. Su historia artística comenzó desde muy temprano en Sincelejo, donde participó como cantante aficionado en espacios radiales y empezó a llamar la atención por su timbre y estilo. Más adelante fue descubierto por el productor Enrique Aguilar, quien lo llevó a Medellín para integrarse a nuevos proyectos musicales, en una etapa que sería decisiva para su consolidación como intérprete. De Sincelejo a las grandes orquestas de Colombia A lo largo de su carrera hizo parte de agrupaciones y formatos que tuvieron gran peso en la música tropical colombiana. Pasó por el Trío Alma Costeña, el Trío Latino y luego desarrolló una trayectoria como solista y vocalista en agrupaciones como Los Sucreños, Los Fandangueros, Pedro Laza y sus Pelayeros, la Orquesta Sonolux, así como las orquestas de Pacho Galán, Edmundo Arias, Marcial Marchena y la Sonora Cordobesa. Más allá de los escenarios, Nono quedó asociado a una época en la que la música tropical conectaba con la vida cotidiana del Caribe y del interior del país. Su repertorio no solo animó fiestas y emisoras, sino que también ayudó a consolidar una identidad sonora que sigue siendo referencia para nuevas generaciones de intérpretes. Con su fallecimiento, Colombia despide a una de las voces más emblemáticas de su tradición tropical. Pero su obra sigue viva en canciones que aún se escuchan, en el recuerdo de quienes crecieron con su música y en el lugar que ya ocupa dentro de la historia cultural del país. Navegación de entradas A 90 años de su nacimiento, Colacho Mendoza sigue marcando la ruta del vallenato más puro Artistas y narcotráfico: el debate que revive tras caso de Nelson Velásquez